
¿Grooming?
Los espacios digitales forman parte de la vida cotidiana de millones de niños, niñas y adolescentes, pues cosas como videojuegos en línea, aplicaciones de mensajería y redes sociales les permiten aprender, divertirse y relacionarse con otras personas. Sin embargo, estos entornos también pueden ser utilizados por adultos que buscan acercarse a menores para abusar sexualmente de ellos.
Uno de los principales riesgos de estos espacios es el grooming, una forma de violencia digital en la que una persona adulta establece una relación de confianza con un menor a través de internet para manipularlo.
Este proceso suele ocurrir de manera gradual: el agresor se presenta como un amigo, comparte intereses similares, ofrece apoyo emocional o regalos dentro de los juegos y, con el tiempo, intenta obtener información personal, fotografías, videos o conversaciones de carácter sexual.
Un ejemplo de esta situación fue reportado por BBC News, en este caso el niño fue engañado para enviar imágenes sexualmente explícitas de sí mismo a través de Roblox.
Videojuegos: no un lugar seguro

Las plataformas de videojuegos son un entorno especialmente atractivo para estos adultos porque muchas permiten la interacción entre usuarios mediante chats de texto, mensajes privados y conversaciones de voz.
Además, el anonimato facilita que una persona oculte su verdadera identidad, edad e intenciones. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) señala que los espacios de juego en línea pueden ser utilizados por depredadores sexuales para contactar menores y construir relaciones que luego terminan en situaciones de explotación o abuso.
Recomendación preventivas
La magnitud del problema ha sido reconocida por organismos internacionales dedicados a la protección de la niñez.
De acuerdo con UNICEF, la expansión de la conectividad y de las plataformas digitales ha incrementado las oportunidades para que los agresores contacten a menores, razón por la cual la educación en seguridad digital es una herramienta fundamental de prevención.
El riesgo no implica que todos los videojuegos o plataformas sean peligrosos, sino que los usuarios deben conocer las señales de alerta y las medidas de protección disponibles.
Entre las recomendaciones más importantes se encuentran evitar compartir datos personales como nombre completo, dirección, centro educativo o número de teléfono; no enviar fotografías o videos a desconocidos; utilizar configuraciones de privacidad adecuadas; y reportar cualquier comportamiento sospechoso dentro de la plataforma.
También, es esencial que madres, padres y personas cuidadoras mantengan una comunicación abierta con los menores sobre sus experiencias en internet, de manera que puedan pedir ayuda si se sienten incómodos o perciben alguna situación extraña.
La seguridad digital no depende únicamente de la tecnología, sino también de la información y el acompañamiento. Hablar sobre estos riesgos permite que las infancias desarrollen habilidades para reconocer situaciones peligrosas y actuar de forma segura.
El crear entornos digitales más protegidos es una responsabilidad compartida entre familias, instituciones educativas, empresas tecnológicas y la sociedad en general.

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Estudiante de Comunicación con énfasis en Periodismo en la Universidad de Costa Rica. Me apasiona aprender de todo un poco y mi carrera me permite esto de todas las maneras posibles, por lo que he explorado temas científicos, de salud e incluso políticos y judiciales, aunque también me interesan los temas sociales y culturales.
En la actualidad colaboro en Radioemisoras UCR, específicamente en el programa Interferencia, aunque con anterioridad asistí también en Semanario Universidad.

