Una canción te puede llevar de vuelta a un momento que creías haber olvidado, suena a ficción o algo muy de película, pero todos hemos vivido algo así. Recuerdas a una persona, un lugar, un momento, o algo que ya ni si quiera existe. Pudieron haber pasado años que solo con escuchar los primeros segundos de la canción vuelves al momento exacto en el que la escuchaste.
La música tiene esa extraña pero magnífica capacidad de guardar momentos que creíste haber olvidado.
Pero ¿Cómo puede una simple canción convertirse en un recuerdo?

Una canción deja de ser solo una canción cuando empiezas a escucharla
Cuando escuchamos canciones nuestro cerebro también registra lo que sucede en el momento en el que estamos escuchándola, por ejemplo: donde estamos, con quien estamos, qué hacemos, pero lo más importante es que registramos en nuestro cerebro lo que estamos sintiendo.
No es solo una canción
Cuando la melodía o canción coincide en un momento emocionalmente importante el cerebro la asocia a esa experiencia, conforme se va repitiendo el vínculo que se genera se va fortaleciendo, convirtiendo la canción en una llave a un recuerdo que se guarda en la memoria.
Así es como deja de ser únicamente una mezcla de sonidos y lo volvemos algo personal, dejamos una huella en la canción donde con el simple acto de escucharlo nos teletransporta al momento exacto al que se vinculó.
¿Cómo actúa la música en nuestro cerebro?
La música no contiene de manera literal nuestros recuerdos. Lo que sucede es que nuestro cerebro aprende a conectarla con todo lo que rodea el recuerdo. Cuando volvemos a escucharla, la música se puede convertir en una pista que permite reconstruir los momentos exactos de la historia.
El neuro científico Petr Janata, de la Universidad de California en Davis, investigó precisamente qué ocurre en el cerebro cuando la música despierta recuerdos autobiográficos. Realizo un experimento donde usó una resonancia magnética funcional a jóvenes mientras escuchaban ciertos fragmentos de canciones reconocidas para sus generaciones.
Los jóvenes indicaban qué tan intensa era la asociación autobiográfica, las emociones que les producían esas canciones y qué tanto se concentraban en los recuerdos que les surgían.
Janata con esto encontró que ciertas regiones de la corteza prefrontal medial correspondían en relación con la importancia autobiográfica que tenían las canciones. Lo que planteaba es que esta región puede funcionar de punto de encuentro entre la música, los recuerdos y las emociones. Esto respalda completamente la hipótesis de que la música si guarda recuerdos, y tal vez por esto no todas las canciones impactan de la misma manera, algunas son familiares y otras por su parte son de nuestra propia historia.

La música y el Alzheimer
¿Y si algún día olvidamos?
Existen canciones que nos devuelven a momentos de la infancia, a alguien que amamos, o algún momento que desearíamos vivir otra vez. ¿Pero qué sucede con esas canciones cuando ya ni si quiera recordamos nuestra propia historia?
En personas con Alzheimer, se demuestra algo profundamente conmovedor. Esta enfermedad afecta progresivamente la memoria, borrando hasta los recuerdos que la persona pudo atesorar con su vida, sin embargo, la memoria musical puede conservarse parcialmente.
Esto lo que nos dice es que una canción que acompañó acontecimientos importantes con gran valor emocional, puede convertirse en mucho más que sólo música. Es una forma de reencontrarse con tu propia vida.

La investigación de Anna Maria Matziorinis y Stefan Koelsch sobre música y enfermedad de Alzheimer señala algo sorprendente: a pesar de que esta enfermedad causa un deterioro progresivo e importante en la memoria episódica, la memoria musical puede conservarse. Muchas personas con Alzheimer siguen reconociendo melodías o incluso llegan a acordarse de sus letras aún estando en una etapa avanzada de esta enfermedad.
Los autores explican que cuando vivimos un momento acompañado de música, el cerebro llega a almacenar los recuerdos y emociones relacionados al acontecimiento. Lo que al pasar de los años el volver a escuchar la música que se relacionó a tales puede actuar como una señal que desencadena esos recuerdos y sentimientos.
La revisión que realizaron recoge investigaciones donde personas afectadas por el Alzheimer recuperaron recuerdos de manera más efectiva y específica con mayor carga emocional cuando escuchaban música que cuando estaban en completo silencio.
La música realmente facilita la recuperación de los recuerdos.
Ahora piensa en una canción que tenga ese valor sobre ti. Dale play, cierra los ojos y pregúntate: ¿a dónde me lleva? Después, compártela con alguien que forme parte de ese recuerdo o cuéntanos qué historia guarda esa canción para ti.