La primera división de fútbol en Costa Rica es una de las ligas más cortoplacistas e inestables laboralmente para entrenadores y futbolistas según datos del Observatorio de Fútbol del Centro Internacional de Estudios Deportivos (CIES). Expertos como Claudio Ciccia y Guilherme Farinha evaluaron la situación con este medio.
Por: Alejandro Ramos Chaves.
El término “carnicería” se adecúa a la situación laboral de muchos futbolistas y entrenadores en la máxima categoría costarricense. El destrozo y mortandad del trabajo de muchos profesionales se evidenció con publicaciones del CIES desde el 2025 hasta el 2026 que evaluaron, entre 55 ligas del planeta, los últimos tres años de competencia en el campeonato nacional.
El Observatorio de Fútbol, grupo de investigación del CIES especializado en el análisis estadístico del fútbol que colabora con la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), publicó que la primera división de Costa Rica fue catalogada como la quinta más inestable, el pasado 13 de marzo de 2026.
Cinco días después, el mismo centro de expertos reportó a la competición como la tercera de mayor corto plazo en gestión de plantillas.
Los datos reflejan el cortoplacismo de los clubes nacionales en el caso de los futbolistas. Por su lado, los directores técnicos padecen una situación similar según el observatorio.
El 80% de los técnicos de la primera división presentó menos de un año de estadía en los equipos. Con 197 días de permanencia, el campeonato local ostenta el tercer promedio más bajo (6,5 meses) entre 55 ligas, de acuerdo con la publicación del 5 de mayo de 2026.
En abril de 2025 se comunicó que en promedio, los estrategas permanecieron 116 días en su puesto, fue la cifra más baja entre 65 ligas analizadas.
Hubo un aumento de 87 días en el promedio de estadía, sin embargo, sigue siendo una cifra notablemente negativa con respecto al resto de países enlistados.
La “carnicería” de estrategas
Según el informe de mayo, en el último año, la competición costarricense fue registrada como una de las únicas cinco en la lista (Chipre, Perú, Costa Rica, Emiratos Árabes Unidos e Italia) que ha sido incapaz de mantener un cuerpo técnico por dos años.

La lista refleja una realidad que se evidenció con los numerosos despidos en el reciente Torneo Clausura 2026. Vladimir Quesada dirigió por cinco meses al Deportivo Saprissa, Mauricio Wright comandó a Guadalupe FC por cuatro meses, Luis Alberto “Chuleta” Orozco estuvo al mando de Pérez Zeledón diez meses.
Solamente dos técnicos permanecieron en un banquillo específico por más de un año. César Alpízar continúa trabajando en Puntarenas FC desde que fue contratado hace un año y seis meses, y Óscar Ramírez se mantuvo en la Liga Deportiva Alajuelense 12 meses y 13 días hasta cerrar su ciclo el 1 de mayo.
El 80% de los técnicos presentó menos de un año de permanencia en los equipos. Con respecto al informe del pasado 2025, hubo una disminución del 11,7%, el 91,7% se registró como el segundo mayor porcentaje evaluado.
Del Apertura 2024 al final del Clausura 2025, ninguno de los 12 equipos logró sostener al entrenador. Durante ese lapso, Walter Centeno (Herediano-Santos), Luis Marín (San Carlos-Sporting FC), Luis Fallas (Puntarenas FC-Pérez Zeledón) y Minor Díaz (Liberia-Guanacasteca) dirigieron dos equipos.

Este medio conversó con el director técnico, Guilherme Farinha el pasado 8 de mayo de 2026, el portugués fue bicampeón con Alajuelense entre 1999 y 2001 en torneos largos, y experimentó procesos de corta duración (menos de un año) con el actual formato de primera división.
Farinha estuvo en el Herediano de julio a diciembre de 2005, en la Universidad de Costa Rica de agosto de 2015 a agosto de 2016, nuevamente en Alajuelense de agosto a diciembre de 2016, y finalmente en Carmelita de febrero a setiembre de 2017.
El estratega señaló que la inestabilidad laboral en el fútbol es una problemática instaurada en todas partes del mundo.
Asimismo, considera que los torneos cortos están diseñados para el beneficio de los cuatro clubes tradicionales (Alajuelense, Saprissa, Herediano y Cartaginés), ya que frecuentemente clasifican a la fase final del campeonato, lo que otorga mayores beneficios económicos y deportivos.
La temporada completa se divide en dos certámenes independientes: el Torneo de Apertura (de julio a diciembre) y el Torneo de Clausura (de enero a mayo), los cuales están compuestos por una fase regular de 18 jornadas y una fase final de máximo seis partidos.
Paralelamente, los equipos que no suelen ingresar a semifinales enfrentan un proceso en el que los ajustes necesarios deben ser inmediatos, carecen de gran capacidad para contratar jugadores o entrenadores de alto nivel, y por tanto, la fluctuación de profesionales es habitual.

Farinha afirmó que una regularidad acumulada durante la temporada “no te vale nada si tienes una noche mala” en la fase final. Como solución, el timonel considera que retomar el formato de torneo largo, en el que el campeón nacional era el equipo que ganaba Clausura y Apertura en un año, beneficiaría el proceso de los entrenadores.
“Los entrenadores tendrían tiempo para el conocimiento de sus atletas, darse cuenta de momentos bajos y altos de rendimiento. (…) Podría ayudar a una estabilización de los entrenadores en sus clubes, podrían realizar un trabajo de medio o largo plazo, mostrar su valor y demostrar de qué está hechos”, aseveró.
El también buscador de talentos concluyó que los técnicos necesitan tiempo para poner en práctica sus conocimientos, metodología de entreno, perspectiva del fútbol, estilo, visión de juego y la capacidad de gestión verbal y grupal que constituyen a un equipo.

Imagen ilustrativa. Fotografía: Alejandro Ramos.
En esta misma línea, el ex jugador del Club Sport Cartaginés y técnico con paso en primera división con el cuadro brumoso en 2014 y 2015, Claudio Fabián Ciccia, brindó su perspectiva en una entrevista con este medio el 4 de mayo de 2026. Añadió que los resultados de la investigación del observatorio son multifactoriales y también criticó a los torneos cortos.
“El término proceso en Costa Rica no lo tiene ningún equipo”.
Ciccia destacó que el formato corto termina siendo una copa en vez de una liga por la aplicación de la fase final, ya que en una liga, el club campeón es el que haga más puntos en dos torneos ida y vuelta sin ninguna otra condición o ronda adicional.
Además, el uruguayo agregó que en la primera división existe un cortoplacismo por el que cada contratación de futbolista o entrenador que fracase en un periodo corto implica una rotación naturalizada y permitida por la frágil reglamentación.
“Está muy infravalorado el hecho de ser entrenador o futbolista profesional, porque el mismo reglamento es muy liviano, ambiguo y la forma también de competir genera una voracidad en el aficionado que habla de que la prensa especializada en tres o cuatro fechas hablen del funcionamiento de un equipo, producto del mal rendimiento”, comentó.

A modo de solución, el también periodista, explicó que el reglamento de la Unión de Clubes de Fútbol de la Primera División (UNAFUT) debería indicar un límite de cambios de entrenadores en un tiempo determinado para restablecer la estabilidad laboral y amparar contratos.
Ciccia expresó que los directivos de los clubes siempre quedan eximidos de sus propias decisiones, es decir, si una planificación no obtuvo resultados positivos o los ligámenes con profesionales son rescindidos antes de lo esperado, la administración tiene derecho a seguir realizando operaciones a corto plazo.
Por otra parte, Ciccia interpretó los resultados del estudio como un tema cultural, debido a que siete de las diez ligas que presentan un menor promedio de permanencia de los técnicos son de Latinoamérica, cinco de la Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) y dos de la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (CONCACAF).
La “carnicería” de futbolistas
La investigación publicada el 13 de marzo que posiciona a la primera división como la quinta más inestable utilizó el parámetro del promedio de jugadores alineados por club en los últimos tres años de partidos ligueros.
En promedio, se alinean 86 jugadores diferentes por club cada tres años, una cifra que refleja una clara rotación en los planteles en el plano deportivo y administrativo.

El factor cultural mencionado por Ciccia también se denota en la lista, ya que ocho de las diez divisiones son del continente americano, y solo la liga costarricense se excluye de la CONMEBOL sudamericana. Las dos competiciones restantes son de Europa (Serbia y Rumanía).
De igual manera, la máxima categoría nacional se reportó como la tercera de mayor corto plazo en gestión de plantillas en el otro estudio.
El índice del informe combinó cuatro indicadores: número de jugadores utilizados en partidos de liga en los últimos tres años, la permanencia media de los jugadores actuales en la plantilla del primer equipo, la duración media restante del contrato de esos mismos jugadores y su edad media en el momento de la firma.

El equipo más inestable resultó ser el Sporting FC, que registró la menor duración de contratos. El Municipal Pérez Zeledón presentó la menor permanencia de futbolistas y la Asociación Deportiva San Carlos se indicó como el cuadro que realiza contrataciones de jugadores más longevos.
Por otro lado, el Deportivo Saprissa obtuvo el mejor índice de la primera división (51,7), es el equipo que utilizó menor cantidad de jugadores (33) y en el que existe un promedio de estancia más alto (1,82). En la lista le siguen la Liga Deportiva Alajuelense, el Club Sport Cartaginés y el Club Sport Herediano. Los cuatro equipos tradicionales.

Este medio conversó el pasado 30 de abril de 2026 con el agente de representación, Jonatan Dearte, para profundizar en las tendencias laborales del gremio. Dearte representa a futbolistas en primera división como Andrey Soto o Rashir Parkins, y al entrenador con el proceso de trabajo más largo en vigencia, César Alpízar.
El argentino resaltó que representar deportistas o estrategas en primera división cuando están sin equipo es incómodo, porque tener la responsabilidad de gestionar una oportunidad de trabajo para personas que, en algunos casos presentan necesidades económicas, supone “una presión extra”.
Dearte considera que en el fútbol nacional no existe una mentalidad cortoplacista en cuanto a los jugadores, sino que la rescisión de contratos con diferentes plazos de duración es habitual y puede suceder en cualquier ámbito privado.
También incluyó en su explicación que desde que los contratos se pactan, se pueden añadir cláusulas de rescisión utilizadas en el caso de que el club no se interese en mantener al jugador en la plantilla por determinadas razones, por ejemplo, indisciplina.
“Hay chicos que llegan a primera y no dan la talla. (…) Me ha pasado con algún jugador que quede medio en el aire. A veces pasa que hay jugadores que un club te contrata y después cambia de entrenador y dice que no quiere contar con él. Tenés que buscar soluciones”, afirmó.
Dearte reconoció que en el caso de los técnicos sí existe el cortoplacismo porque dependen de los resultados, “perdiste cinco, seis, siete partidos, y bueno, va a llegar un momento que te va a llamar el presidente y te va a decir que te busques equipo, que no te quiere nada”.

También el 7 de abril del mismo año, este medio realizó una entrevista con el agente de representación y buscador de talentos, Erick Collado, quien cuenta con la agencia EC Football Agency, donde se maneja la carrera de entrenadores destacados como Douglas Sequeira y Heiner Segura, así como de diversos futbolistas en la región.
Según Collado, la problemática de la inestabilidad ocurre en todo el mundo, sin embargo, en Costa Rica se ha familiarizado que un bajo rendimiento de un futbolista o técnico en poco tiempo signifique su salida sin importar su adaptación correcta a un equipo y las relaciones con nuevos compañeros y dirigencia.
Por esta razón, la exigencia para cualquier profesional del fútbol en el país es tan alta, que muchos de ellos, mayoritariamente los entrenadores, no logran terminar ni una temporada en los clubes.
El formato de la primera división estuvo conformado por doce equipos hasta que el Comité de Licencias de la Federación Costarricense de Fútbol revocó las licencias para participar a Guanacasteca y Santos de Guápiles entre abril y mayo del pasado 2025. Collado declaró que no apoya la reducción a 10 conjuntos porque le afecta al fútbol nacional laboralmente.
El scout argumentó que los jugadores se forman en menos clubes, “se cortan procesos más rápido” y se reduce la oportunidad de encontrar una opción laboral en equipos de menor nivel, lo que implica que muchos profesionales se ven obligados a dejar el fútbol o tratar de ser contratados en una división inferior.
“Muchas personas quedaron desempleadas gracias a eso, más de 60 por club. Muchos jóvenes se pierden (…). Muchos chicos que deberían estar jugando y se desvían en otras cosas que no deberían. A mi me ha tocado ver eso muchísimo”, concluyó Collado.
En carne propia
El caso de la expulsión del Santos y Guanacasteca es un ejemplo concreto de la inestabilidad laboral en primera división. Si bien es cierto, la revocación de las licencias fue por irregularidades administrativas y financieras de ambas instituciones, el factor humano de los trabajadores que quedaron sin empleo refleja la realidad de la liga costarricense.
El ex futbolista del Santos de Guápiles, Rigoberto Jiménez, quien jugó gran parte de su carrera en el club rojiblanco, brindó detalles de la situación en una entrevista con este medio el pasado 8 de mayo de 2026.

Jiménez no formó parte de la última plantilla del cuadro santista porque decidió retirarse en febrero de 2025, cuando la institución cambió de administración. Jorge Solano dejó de ser el presidente y su lugar fue tomado por el empresario Ronny Cortéz.
De igual forma, Jiménez conoce algunos de los casos de sus ex compañeros por las relaciones que guardó dentro de la institución y el profundo vínculo que mantuvo con el equipo caribeño por casi seis años de trayectoria. El ex defensor aseguró que ama al Santos de Guápiles y su exclusión de la máxima categoría fue dolorosa, impactante y frustrante.
“Los jugadores quedaron claramente sin trabajo, hay deudas, que lo sé por algunos
compañeros, se les quedó debiendo algunos dineros, hoy por hoy ya eso desapareció, no hay responsables. (…) Los salarios quedaron a la deriva, jugadores quedaron libres, otros tuvieron que emigrar obviamente, unos quedaron sin jugar seis meses, fue algo difícil la verdad”, dijo.
Además, explicó que las ligas menores del equipo desaparecieron, así como las oportunidades de jugar en la máxima categoría para muchos jóvenes. La Marea Roja fue la última representación del caribe, por lo que su salida sacudió la producción del talento regional.
Por otra parte, Jiménez sabe qué es pasar de un equipo a otro repentinamente, formó parte de varios clubes en primera división aparte del Santos de Guápiles, en este caso, tuvo un breve paso por el Herediano, estuvo en el Orión FC, Municipal Liberia y Sporting FC.
El ex lateral considera que permanecer en equipos no tradicionales puede generar incertidumbre y los salarios no son tan altos. Sin embargo, sostuvo que no se puede quejar porque desde los 17 años tuvo estabilidad económica y tuvo la posibilidad de jugar en el Atlético Chiriquí panameño.
Un vistazo de la realidad para el cambio
El jefe del módulo de administración del curso de gestión deportiva en la Universidad de Costa Rica, implementado por el CIES, Alfredo Quirós, interpretó los estudios por medio de una entrevista con este medio el pasado 6 de mayo de 2026.
Quirós sugirió que existe una posible correlación en la inestabilidad de los plazos en ambas variables (jugadores y entrenadores), ya que, cuando un técnico es contratado, puede descartar o disminuir la relevancia de los futbolistas en la planificación de una plantilla conforme a los objetivos deportivos.
Además, el licenciado por FIFA declaró que muchos equipos ajustan su gestión de acuerdo al formato corto de los campeonatos en virtud de que los resultados positivos deben presentarse sin contar con extensas pretemporadas para la preparación de los conjuntos.
“Tomar decisiones con base en datos siempre creo que es una buena idea. Ahora tenemos agencias o institutos como el CIES que miden todo este tipo de cosas. (…) Podría ser considerado, por lo menos, a la hora de tomar decisiones para dar alguna luz o guía de lo que está sucediendo”, afirmó Quirós.
Los datos del Observatorio de Fútbol exponen la incapacidad de sostener un proyecto en clubes de primera división por más de un año. El consenso es imprescindible para formar acuerdos y sociedades internacionales que cambien el rumbo de la problemática.
Soy estudiante de Comunicación Colectiva en el énfasis de periodismo en la Universidad de Costa Rica. Mis puntos de interés principal son la cobertura del fútbol nacional e internacional en partidos de primera división, programas deportivos, entrevistas, notas web y creación de contenido.
He colaborado con medios de comunicación deportivos como Columbia Deportiva, Maynor Solano y Punto de Partida, en la cobertura de eventos deportivos y puntos de interés anteriormente mencionados.
También he contribuido en proyectos periodísticos con enfoques deportivos y comunitarios, así como participé en el III Seminario de Fútbol CIMOHU - Universidad de Costa Rica 2025.

